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La posición de conducción por Javier Morcillo

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La posición de conducción por Javier Morcillo

La mayoría de los conductores cometen su primer error antes de arrancar el vehículo, ya que no le suelen dar importancia a la posición de conducción, siendo un hecho esencial que condicionará, una vez en marcha, cada orden que demos al coche. Los pilotos de competición dedican mucho tiempo a que la postura sea perfecta. Lo habitual es dedicar un día completo con el equipo, para que las distancias a pedales y volante, así como la inclinación y forma del asiento, sean perfectas. Si dedican tanto tiempo, ¡por algo será!

Lo primero es la altura del asiento. Casi todos los asientos son regulables en altura, y la altura correcta es la más baja que nos permita ver. Atentos a lo que entendemos por ver, ya que no nos hace falta ver nada que esté a menos de tres metros del coche, por lo que, normalmente, y a no ser que midas menos de 1,65m., el asiento deberá ir lo más bajo posible. De esta manera bajamos el centro de gravedad del coche, que es más importante de lo que os imagináis.

Ya estamos dentro, y con el asiento bajo. Ahora lo siguiente es acercar o alejar el asiento de los pedales. Normalmente es el embrague el que va a marcarnos la distancia, ya que es el pedal con mayor recorrido. Pisando el embrague a fondo, tenemos que colocar el asiento de tal modo que no tengamos la pierna estirada totalmente, pero casi; de tal manera que tengamos fuerza para accionarlo con las piernas estiradas lo máximo posible para nuestra comodidad. Si hemos colocado el asiento a la distancia correcta, el accionar el freno y el acelerador nos resultará cómodo, y podremos “sujetarnos” muy bien con el pie izquierdo en el reposapiés, que es donde debe ir siempre que no estemos usando el embrague. Ésta es una manía muy común que tiene la gente, pero tenemos que forzarnos a llevar el pie izquierdo firmemente apoyado, ya que, en las curvas, la pierna izquierda nos mantiene sujetos y nos deja los brazos para mover el volante y sentir el coche, sin tener que agarrarnos al volante para no caernos,…., un error muy común.

Por último, toca el volante. El volante es sagrado, ya que vamos a usarlo para indicar al coche lo que queremos hacer y, además, para recibir la información de lo que está pasando. El volante lo usamos el 100% del tiempo, así que más nos vale ir cómodos con él. La idea es situarnos lo más próximos al volante que nos permita movernos con comodidad. Normalmente se usa una medida que suele funcionar bien en todos los Porsche, que consiste en, una vez con la espalda bien apoyada en el asiento, estirar el brazo y situarlo encima del volante (lo que sería a las 12 en un reloj) y, si está a la distancia correcta, nos debe quedar el volante tocando la correa del reloj, es decir, a la altura de la muñeca.

Para lograr esto, no debemos alejar o acercar el asiento, ya que ya lo tenemos colocado para los pedales, sino que lo hacemos moviendo el respaldo y acercando o alejando el volante, en los coches que se puedan. Idealmente, debemos llevar el asiento lo más inclinado que nos permita; pero no os imaginéis que será mucho, ya que, para ir bien en el volante, los respaldos deben ir mas erguidos de lo que la gente suele llevarlos. Si miráis los coches de competición, suelen tener suplementos para acercar el volante al piloto sin tener que acercar el respaldo.

Para muchos, adoptar esta postura les parecerá raro al principio, pero os recomiendo forzaros a usarla, ya que en pocos kilómetros se hace natural y, desde ese momento, pasa a ser imprescindible. No os olvidéis de lo importante que esto será para conducir el coche en carretera, y tener el máximo control sobre él; ni que decir tiene que, en circuito, es esencial. Es curioso, pero en detalles como estos puedes apreciar el conductor que es experto y el que no, muchas veces antes de que arranque el coche.

Espero que lo probéis, y comprobaréis que vuestra conducción pasa a ser más fluida sintiendo mucho más el coche.

Un saludo Racing,

Javier Morcillo