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Regreso al pasado con Juan Badel

Juan Badel

Gente Porsche : Juan Badel

En pleno centro de Colombia, en uno de los pueblos más bonitos del país, vive Juan Badel quien, con carrocerías de aluminio, fabrica artesanalmente vehículos inspirados en los 550 Spyder, Sauter, Glöckler, etc.…

Las fotos históricas son increíbles y cuando uno las ve piensa: ojalá hubiera podido estar en esa época, en este taller, en este lugar, y ver como se hacían las cosas y nacían los sueños, etc.… 9ONCE Plus pudo experimentar esa sensación visitando el taller de Juan Badel, un colombiano muy inspirado por los primeros Porsche de carreras y por sus diferentes variantes.

Juan Badel

¿Colombia 2018 o Gmünd 1949?

El taller de Juan está en Villa de Leyva, uno de los pueblos más bonitos de Colombia, y se llega tras abandonar una carretera asfaltada, por un camino de tierra, donde cogiendo varios desvíos, caminos angostos y rotos, se llega al destino final. Tras la calurosa bienvenida de los perros de Juan, experimentamos sin aviso previo, un salto en el tiempo. La primera imagen es la de un edificio de ladrillo con una puerta de madera entreabierta. Por ella, asoma el morro de algo muy parecido a un Porsche. Juan y Julián, el compañero que le ayuda en el taller, nos abren las puertas y descubrimos tras ellas un mundo increíble. Tras haber visto infinidad de fotos de la época en blanco y negro de los talleres en los que Ferdinand Porsche empezó, estar en los talleres de Juan, fue como entrar dentro de cada una de esas fotografías. Uno sólo esperaba que en cualquier momento se escuchara una voz en alemán y apareciera el mismísimo Doctor Professor Ferdinand Porsche. Dentro del taller, apenas había cosas que pudieran hacernos creer que no estábamos a finales de los 40 o principios de los 50, sino en el 2018. Bocetos hechos a mano, fotografías antiguas, herramientas de la época, piezas de coches repartidas por todas partes… por eso las fotografías que acompañan este artículo, las hemos pasado a Blanco y Negro, para que el efecto que tuvimos nosotros allí, se reviva en cierta manera también en las imágenes. Pero hablemos con Juan Badel, queremos saber quién es y cómo empezó su historia…

 

 

 

La primera imagen del taller es la de un edificio de ladrillo, con una puerta de madera entreabierta, donde asoma el morro de algo muy parecido a un Porsche

 

Para llegar a las líneas originales del American Roadster, Juan se ha valido de muchas fotografias de la época.

 

De la gran ciudad, al campo

Juan era un publicista exitoso en Colombia y había trabajado para grandes marcas haciendo anuncios, pero un día, toda su vida cambió. Hace muchos años yo diseñé y fabriqué un ultraliviano con motor Volkswagen que hoy en día permanece desmontado en la parte trasera del taller. Alguien que sabía que yo lo había hecho, me contactó porque una empresa de origen español le había propuesto hacer un anuncio en el que apareciera un coche especial. Ese alguien me contactó y me dijo que si yo era capaz de hacer ese coche, el anuncio era mío. Aceptó el reto, compró un escarabajo y lo desmontó todo. Para ello tuvo que contratar a alguien para que lo ayudara con las soldaduras, etc… y al cabo de un mes, el coche se terminó y se grabó el anuncio. Disfruté más haciendo el coche que no haciendo el anuncio. Y al finalizar el trabajo, me dejaron quedar con el coche y me puse a pensar qué podría hacer con él. Mi primer pensamiento fue hacer un buggie y me informé mucho sobre cómo hacerlo en internet. Pero un día me enteré que la base de los Porsche 550 Spyder era muy similar a la que yo tenía y me pareció muy interesante. Entonces por casualidad, vi que alguien estaba fabricando un modelo inspirado en los 550, en los Glöckler, etc… y que se llamaba Chris Rünge. En ese momento, Rünge apenas estaba fabricando su primer coche y me dije a mi mismo que si él podía hacerlo, yo también. Al final, sin saber realmente dónde me estaba metiendo, me lancé a hacerlo. Para la primera unidad utilicé el motor y la suspensión del coche del anuncio y fabriqué desde cero el resto. Construí un chasis tubular y lo utilicé tal cual estaba, sin carrocería, durante un tiempo por Bogotá. Pero claro, yo necesitaba seguir trabajando para ganar dinero y pensé en dejarlo así, abandonar el proyecto y volver al mundo de la publicidad. Vi entonces que se podía hacer una carrocería de aluminio y busqué quien me la pudiera hacer, pero no encontré a nadie. Un buen día, tras una conversación con mi esposa, llegué a la conclusión de que yo podía hacerlo, y empecé a trabajar. El primer paso fue hacer un molde de madera directamente sobre el chasis, y al final, lo bueno de ese primer coche que hice fue que se veía muy orgánico, muy hecho al ojo, tal como hicieron en su día el Sauter, los Glöckler…. En total tardé un año en hacerlo y lo terminé en el 2013. Pero en el proceso de fabricación, yo que era autónomo, me quedé sin trabajo y me tocó ponerlo a la venta para poder seguir con el proyecto. No conseguí venderlo. Un día se me ocurrió hacerle varias modificaciones y le puse el asiento en la mitad, un roll-bar…para darle un look más de carreras. Entonces lo llevamos al autódromo, le tomamos fotos y le hicimos un video que colgué en internet. A raíz de eso, encontré comprador, alguien que quería que le hiciera un nuevo Spyder. Pero para hacerle el vehículo, necesitaba expandir mi taller, así que le dije que no podía hacerle sólo uno, pero si tres… ¡y aceptó! Yo en Bogotá trabajaba en un espacio pequeño. Pensé entonces en salir de la gran ciudad y buscar un lugar más amplio y tranquilo donde trabajar, y así fue como llegué a Villa de Leyva.

Compró dos lotes y en ellos construyó su casa con sus propias manos, su taller y el taller de cerámica donde trabaja su esposa. Una vez ya establecidos, el negocio arrancó bien ya que el estadounidense que se comprometió a comprarle tres unidades, finalmente acabó por comprarle 7. Este señor un día vino a vernos e incluso encontró el amor en Villa de Leyva y se casó con una Colombiana. Actualmente tiene guardadas estas siete unidades en su casa de Estados Unidos y por lo que me comentó, su idea es acabar los coches y empezar a utilizarlos. Una vez terminadas estas primeras unidades, pude mostrar el producto y más gente nos conoció y nos hizo más pedidos. De todas formas no ha sido fácil, esto es un juguete y en el mundo hay muchos juguetes para comprar y un número limitado de compradores, por lo que encontrar a alguien que se enamore del mío y que lo quiera, no es fácil. Es por eso que mis clientes son muy especiales. Los coches de hoy en día son muy aburridos y las personas que compran estos coches buscan algo diferente. A día de hoy, con los 4 Spyder que estamos terminando, ya habremos hecho unas 15 unidades y cada Spyder que hacemos, le asignamos un número de serie con una placa. Sobre el tiempo que tardan en fabricarlos, Juan nos comenta que sus Spyder, trabajando varias personas, tardamos entre 3 meses y medio y 4 meses, pero que cuando se trata de un modelo especial como esta réplica de America Roadster que están haciendo ahora, el tiempo puede ser más largo. Llegados a este punto, nos surge la idea de si él tiene uno en propiedad, pero nos contesta que me gustaría algún día hacer uno para mí, aún no he decidido si será una réplica o uno de mis Spyder,… pero hoy por hoy tengo mucho trabajo y no podría dedicarle tiempo. Hablando con Juan sobre el futuro de la empresa, nos confiesa que de momento no estoy pensando en crecer, sino en mantenerme, en seguir haciendo un producto con el que seguir recibiendo pedidos, … Y es que Juan, viendo dónde y cómo vive, nos damos cuenta de que realmente tiene todo lo que necesita y que disfruta lo que hace, y de cómo y dónde lo hace. A él no se le ocurriría por nada del mundo regresar a la gran ciudad, a Bogotá D.C.
El taller de Juan Badel

Su esposa regenta el taller de cerámica, justo al lado,… pero incluso allí encontramos indicios del trabajo de Juan, como esta caja EMPI.

 

 

Juan Badel y su obra

Juan Badel y su primera creación en el Autódromo. Apreciamos la posición de conducción central y el arco de seguridad.

Réplica de un America Roadster

Si bien el gran público objetivo de los Spyder de Juan está en los Estados Unidos, uno de los últimos modelos que le han encargado se quedará en Colombia. Su futuro propietario es un gran amante de los coches y en especial de los Porsche. Pese a que en su garaje tiene modelos muy especiales de la marca, ha querido completar su colección regalándose una réplica de 356 America Roadster. De este icónico modelo, sólo se fabricaron unas 16 unidades (otras fuentes hablan de 21) y todas salvo una, llevaban carrocería de aluminio. En el momento de nuestra visita a los talleres de Badel, el coche ya estaba bastante avanzado y Juan nos contó cómo había sido todo el proceso de fabricación. El primer paso fue comprar por internet un molde en 3D de un Porsche 356 Speedster, y un amigo que es experto en diseño en 3D lo modificó para conseguir las líneas que buscábamos del America Roadster, nos comenta Juan. Una vez estuvo todo ok, sacamos lo que se llama las costillas que van a lo ancho del carro y marcan toda su silueta. Primero las imprimimos en papel y luego, las cortamos en Triplex (láminas de madera de varias capas), las unimos y finalmente rellenamos las áreas que quedaron vacías…ese fue un trabajo de más o menos 4 meses. El resultado final fue un molde de madera que recrea las formas del coche original, si bien hay que decir que las medidas exteriores del coche no son exactas, ya que para su realización se tomaron como referencia muchísimas fotos de la época del modelo. Juan nos comenta que seguramente no sea idéntico al original, pero es que ninguna de las pocas unidades originales que se fabricaron lo era. Si observas las fotos que tenemos de la época, no hay ninguno igual, todos tienen algún detalle diferente. Algunos tienen el interior diferente, otros el parabrisas más alto, o más bajo, etc… Eso se debe a que, como los coches de Juan, todos se hicieron a mano y muchos fueron ligeramente modificados por sus propietarios para adaptarlos a su gusto.

American Roadster
Una vez tuvimos el molde terminado, empezamos el trabajo de corte y confección del coche. Para ello, utilizamos láminas de aluminio de 1.2 a 1.5mm y gracias a unas plantillas de papel que tenemos, las cortamos y le damos la forma que necesitamos. Para ello utilizamos la rueda inglesa, fabricada aquí en el taller por nosotros, que funciona como un martillo continuo. Para realizar esta parte del trabajo, hay que tener mucha destreza y saber dónde y cuánta fuerza hay que aplicar a la lámina para conseguir la curvatura que deseamos. Un error en ese proceso puede echar a perder la lámina. Una vez listas todas las piezas que formarán la carrocería, empieza otra labor que precisa de mucha precisión y destreza, la soldadura de las piezas. Nosotros soldamos con soldadura oxiacetilénica, tal como se hacía 60 años atrás. Es una soldadura que tiene fama de ser complicada de hacer, aunque con la práctica se llega a dominar. Una vez hemos soldado las piezas, se empiezan a pulir las soldaduras para hacerlas desaparecer. Terminada la carrocería, se sigue con la fabricación de una subestructura de hierro que soporta los guardabarros por dentro, los paneles interiores, y la propia carrocería. Otro trabajo duro es colocar todos los alambres que recorren los bordes de la carrocería y que dan rigidez a la misma, pero también requiere mucho trabajo y paciencia la instalación de todas las tapas (puertas, capó, etc…), ya que estas deben cuadrar a la perfección con las líneas de la carrocería. Es un trabajo muy pesado, ya que hay que hacer que 1.000 cosas coincidan para que quede perfecto y por ejemplo, la puerta cierre correctamente. Finalmente le llega el turno a los detalles.

Normalmente para las ópticas y diferentes piezas de la carrocería utilizamos réplicas de 356 y piezas de Volkswagen, aunque en esta unidad, vamos a montar unos relojes originales Porsche que yo encontré en Bogotá. Las llantas que lleva actualmente esta unidad también son Porsche originales, aunque su propietario le ha comprado unas de aluminio algo más gruesas. Por otro lado, se prepara la parte del chasis. Para este coche hemos utilizado un chasis de VW Escarabajo de 1954 recortado. El Volkswagen utiliza uno que tiene una batalla de 2.400mm y los America Roadster llevaban el de los 356, que medía 2100mm. Adicionalmente, y como punto final, también se trabaja en el motor, en las suspensiones y en el equipo de frenos. Los motores que se utilizan son motores VW y según los deseos de los propietarios, pueden ser modificados. Hay varios Spyder que se fueron con motor VW pero ahora llevan motor de 356 o de 912 y de hecho, éste saldrá con motor VW preparado y que rinde unos 120cv. Pero su propietario también tiene pensado montarle en un futuro un motor de 356 que tiene guardado. Juan nos comenta que esto es básicamente para darle caché al coche, ya que a nivel de prestaciones, al ser la misma base, se pueden conseguir las mismas sea cual sea el motor. Es importante destacar que todos estos procesos de fabricación se realizan en estos talleres, nada se subcontrata. En esta unidad en concreto, el único trabajo que no realizaremos es la pintura. Nosotros, dejamos siempre nuestros Spyder con el aluminio a la vista, en Raw como decimos nosotros, utilizando términos de fotografía, pero en este caso, su propietario ha decidido pintarlo y se hará fuera de nuestro taller una vez el vehículo esté terminado. Y cuando lleguemos a este punto, este America Roadster rondará los 600kg de peso, pero este reducido peso no es algo que busquemos, ya que hoy en día, el tipo de coches que hacemos son más para su disfrute en carretera abierta, como demostración, etc.… sin tener ninguna pretensión para competir. Al final de la mañana, nos despedimos con un hasta pronto. La sensación vivida en el taller de Juan ha sido tan intensa que espermos vivirla de nuevo en un futuro próximo. En otra ocasión, conoceremos los modelos Spyder que Juan fabrica, una visión más personal de los Glöckler y Sauter de la época. En este momento está trabajando en 4 unidades, todas bajo pedido y con destino final los Estados Unidos. Tampoco le perderemos la pista a esta réplica de America Roadster, y esperamos podéroslo mostrar una vez terminado. Hasta entonces, nos quedamos con las fotos históricas para sumergirnos en ellas a través de la imaginación.

Agradecemos a Juan Badel que nos haya abierto su casa para mostrarnos su taller y permitirnos vivir una gran experiencia que nos ha transportado a los orígenes de
nuestra marca favorita. Juan Badel Instagram: @estudiobadel.

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